Dark Void’ es una nueva licencia de Capcom que llevaba tres años de desarrollo. Un tiempo en el que su concepto ha sido revisado varias veces para introducir cambios. Los tiroteos “verticales” fueron una de sus primeras señas de identidad y al poco llegó el ‘jet pack’ para introducir mezclar el vuelo con los tiroteos a pie. Una buena idea si tenemos en cuenta que firman el título los chicos de Airtight Games, responsables del estupendo juego de aviación ‘Crimson Skies’.El resultado que llega ahora a Xbox 360, Playstation 3 y PC es un juego de acción en tercera persona que comienza como un título de disparos al estilo de ‘Gears of War’ y no tarda en introducir una mochila autopropulsada que permite al protagonista volar como si fuera un caza. Hablamos de Will, un piloto que es expulsado a una dimensión habitada por una raza alienígena llamada los Vigilantes y un escaso puñado de seres humanos.
Hace siglos, los Vigilantes vivían en la tierra y tenían a los humanos contra las cuerdas. Afortunadamente, nuestra raza consiguió expulsarlos a otra dimensión, donde han estado tramando un regreso que podría ser inminente. Con lo que no contaban los extraterrestres es con un piloto que además es el elegido -al estilo ‘Matrix’, con profecía de por medio y todo- para frustrar sus planes. Y aquí es donde irrumpe Will.
La trama, aunque no nos cuenta nada que no hayamos visto a menudo en películas, juegos o libros, podría haber servido perfectamente para desarrollar el juego. Y decimos podría porque el guión da por hecho relaciones entre personajes, pasados y motivaciones. Lamentablemente, no sólo está mal contada sino que para postre las escenas cinemáticas están muy mal planteadas, animadas y filmadas.
Al poco de entrar en la nueva y apocalíptica dimensión, a Will le proporcionan un arma y empiezan los tiros. Los primeros compases del juego se centran exclusivamente en los disparos en tercera persona a pie, muy al estilo de ‘Gears of War’ pero con unos enemigos mucho menos inteligentes y unas zonas de disparos demasiado lineales. Podemos disparar y lanzar granadas, cubrirnos y realizar ataques cuerpo a cuerpo. El resultado es entretenido pero mucho menos inspirado que en la fabulosa franquicia de Epic.El primer gran cambio llega cuando descubrimos los tiroteos verticales. Al llegar a determinadas cornisas, Will puede automáticamente ponerse al borde y mirar hacia arriba o hacia abajo. Además, puede moverse de unas a otras alturas y cubrirse y descubrirse para encarar los tiroteos. Curioso en una primera toma de contacto, pero de nuevo la IA de los enemigos, la sencillez y la similitud de escenarios hacen que cada cornisa nos parezca la misma. Además, podemos avanzar prescindiendo de los disparos y moviéndonos de un enemigo a otro y terminando la faena con el demoledor -y desproporcionado- ataque cuerpo a cuerpo.
La tercera y más interesante variable de la ecuación llega con el vuelo. Esté donde esté, Will puede activar su ‘jet pack’ y volar como si fuera un avión. El control es idéntico al de cualquier arcade de aéreo: con el ‘stick’ izquierdo controlamos la dirección y con el derecho la rotación; además de otras posibilidades como fijar objetivos mientras nos movemos en torno a ellos y buscamos el momento idóneo para dispararles.
De forma global, la mezcla entre la habitual mecánica de ‘Gear of war’ y de un juego de naves resulta entretenida. Lamentablemente, el diseño de los niveles es demasiado lineal y limitado. Las fases solo de vuelo son escasas y demasiado sencillas, los combates aéreos se suceden en lugares muy cerrados y no se aprovecha las posibilidades de la mochila para obligarnos a buscar estrategias alternando el vuelo y el control a pie. Una lástima.
‘Dark Void’ parte de una idea interesante y ofrece momentos realmente originales que nos alejan de los convencionalismos. Sin embargo, parece un juego lanzado al mercado en mitad del desarrollo. El apartado técnico tiene errores y el desarrollo se queda limitado, tanto en la narración o el diseño de escenarios como en la inteligencia de los enemigos, lo cual termina por lastrar la dificultad y la diversión.Apartado técnico
Hay destellos de calidad gráfica en el juego de Airtight Games pero también muchos puntos negros. Los personajes parecen robots en las secuencias cinemáticas y durante el transcurso de las fases sufren habitualmente fallos de colisiones. Además, los diseños de los enemigos -tanto soldados como naves- se repiten hasta la saciedad. Por otro lado, quizá debido a la espectacularidad de algunos efectos de luz o la sensación de velocidad, el motor gráfico sufre tirones. El resultado es un juego vistoso pero muy poco pulido.
El diseño del juego sí resulta bastante atractivo, con una interesante recreación de una dimensión paralela en los años 40. El tono sucio y ‘post apocalíptico’ del juego tiene personalidad propia pero, de nuevo, tiene una pega: todo se repite demasiado y cada nivel, desde principio del juego hasta el final para una repetición del mismo escenario.
La banda sonora es de lo mejor del juego, con unas partituras emocionantes firmadas por Bear McCreary, compositor de la música del ‘remake’ de ‘Battlestar Galactica’. Consiguen imprimirle el ritmo necesario a la acción.
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